La otra filosofía o filosofía del otro


La filosofía que se practica hoy día está encorsetada, encerrada, automatizada, lejos del otro modo posible. Lejos de lo otro. No empuja a la búsqueda de otra manera de pensar. Pensar por uno mismo supone como requisito de autenticidad el hacerlo libremente, como uno decida.

El pensamiento no se puede imponer, y mucho menos la forma de pensar. Cada cual ha de buscar como aclararse en esta vida de una forma propia, de una forma otra. Estos es, de una manera diferente.

La gran mayoría de estudiantes de filosofía que están inmersos en sus estudios de grado, máster o doctorado nunca se darán cuenta de ello, y permanecerán encerrados por siempre dentro de un sistema. Serán como las víctimas del mito de la caverna de Platón. Es así, hay que dejarlos en su mundo y perseguir el nuestro. No los vas a sacar de la repetición de lo mismo. Viven en un mundo de dogmas y normas, las acatan y las reproducen.

El otro no soy yo, ni quiere serlo. Intenta ser tú mismo y respeta siempre al otro.
El otro no soy yo, ni quiere serlo. Intenta ser tú mismo y respeta siempre al otro.

Otro modo de hacer filosofía

Pero hay otra palabra, la de otro, la de lo diferente. Otra filosofía es posible. Es la practicada por Nietzsche y Derrida, entre otros muchos que conforman una especie de comunidad inconfesable, utilizando unas palabras de Jean Luc Nancy.

Lo otro es lo que ven quienes entienden este mundo de Matrix en el que vivimos, quienes son Neo, con la capacidad de análisis crítico suficiente para pensar las cosas y verlas a su manera. Desgraciadamente, la mayoría de humanoides están encerrados en la mismidad, y no son capaces ya de ser otro.

La búsqueda de tu círculo social

Uno de los retos de la vida de un humano que quiere seguir siéndolo es la búsqueda acertada de personas que alimenten su círculo social. Un círculo menos consumista, menos de tendencias,  un entorno otro de pensamiento desinteresado y valiente. Las personas que te encuentras en tu vida serán lo mismo o lo otro.

Si te rodeas mayoritariamente de lo mismo sin darte cuenta serás un hormiga más de esta sociedad capitalista. Estarás alienado como hombre. Serás un perfecto borrego.

Si, por el contrario, sabes encontrar personas otras, diferentes cada una ellas, propias, auténticas, libres… te ayudarán a seguir manteniendo siempre un resto de humanidad que impida tu asimiliación o convertimiento en humanoide. Nietzsche ya lo advirtió claramente en su Zaratustra. Nos decía que una de las dificultades primeras de su superhombre es saber ver venir a quién se te acerca. La mayoría serán masa convertida, últimos hombres como lo peor de la especie, aunque ellos se vendan como hombres superiores. Debes estar alerta y evitar el riego de contagio.

Nunca vas a perder totalmente el vínculo con ese mundo capitalista, pues la mayoría de nuestros familiares viven en éł como robots, y los queremos. Además no se puede vivir fuera de ese mundo. Pero hemos de estar en ese mundo, manteniéndonos como otros, como diferentes, como outsiders.

Otra definición de hombre

El verdadero hombre es el otro, el diferente, el raro. El que hace su vida y la convierte en una praxis constante de libertad ante las imposiciones sociales. Es un ejercicio de voluntad de poder, una corroboración constante de la misma meta o misión: mantenerse otro.

Otredad como forma de acercamiento

Las personas que piensan y respetan lo diferente se relacionan con los demás de una forma tolerante, sin pretender cambiarlos, sin criticarlos. Entienden que la diferencia es lo valioso, no la repetición de lo mismo. Por eso, gustan de conocer a personas diferentes sin considerar al otro como alquien que debiera ser como él. Les aburre la identidad.

No ven su vida como modelo. Se consideran luchadores en un mundo donde todos estamos perdidos. Donde todos estamos llamados a ser nosotros mismos. Donde estamos rodeados de otros.

El capitalismo como sistema nos ha proporcionado seguridad y bienestar material, pero socialmente ha robotizado el mundo, y ha impedido la permanencia de los humanos como otros. El otro es el enemigo de la esencia capitalista, alguien a silenciar, incluso a perseguir, por las masas de iguales, al estilo “Walking Dead”.

Levinas

Un referente si queremos filosofar sobre esto. Pone imagen al otro con su rostro. La mirada, la expresión, el gesto del otro hombre que se relaciona conmigo y que exige una forma no invasiva de acercamiento. Un modo que excluye todo dominio e imposición. Una relación sin violencia es lo único valioso.

Reconocimiento del otro

La noción de otredad es habitual en la filosofía, la sociología, la antropología y otras disciplinas. Se trata del reconocimiento del otro como un individuo diferente, que no forma parte de la comunidad propia. Al reconocer la existencia de un otro, la propia persona constituye su identidad tolerante.

No podemos ser nosotros si no dejamos que los demás sean ellos. La otredad  implica que el otro nunca debe ser discriminado o estigmatizado. Huyamos de la fea costumbre de etiquetar a los demás. Si no te gusta que te etiqueten a tí, no etiquetes tú.

Etiquetar

Es simplificar. Es resumir una persona en una solo cosa. Las personas que valen la pena son complejas y no etiquetables. Solo se admite el procedimiento de etiquetar dentro de una sociedad de iguales, de repetidos, de clones, donde la etiqueta de consumidor resume a la corriente mayoritaria de seres. En el mundo otro, etiquetar es no saber estar. Lo contrario de etiquetar es valorar las diferencias como algo positivo.

El superhombre (uso esta expresión dado que el hombre es un ser en extinción, un proyecto cada vez más difícil de ser llevado a cabo) quiere las diferencias y por eso califica al prójimo como un otro. Pues se acerca a ese otro en la comunidad inconfesable porque constituye una riqueza social que puede ayudarle en su crecimiento como persona.

La relación con el otro

La relación con el Otro (y no me refiero a dios aunque lo ponga en mayúsculas)  implica la existencia de algo que no es propio, que no es mío, alguien que no es una cosa a dominar, un no cosificable, y que, por lo tanto, no forma parte de la existencia individual de cada uno. Es externo  a mí, es  autónomo (independiente) respecto a mí. Pero mi relación con él, siendo los dos un otro para el otro, es valiosa para ambos. Al acercarme así a los demás estoy abierto al cambio y a la transformación personal constante.

Otredad y alteridad

La idea del otro es contraria a la idea de alteridad. A nivel social, lo habitual es que  construyamos nuestro ser en sociedad con una actitud egoísta, a partir de la alteridad y la oposición. Vemos al otro como aquello que nunca fuimos, no somos y no seremos ni queremos ser. Es lo que tiene dejarse robotizar desde que nacemos por un sistema tan violento como el capitalista. Nos lavan el cerebro y solo vemos el dinero. Así,  los occidentales en su mayoría se ven superiores a los orientales y defienden su estilo de vida como el mejor y único.

 

otra filosofía de la historia

Desterremos la idea de progreso en todo a medida que la historia avanza. El único progreso que hemos conseguido ha sido material y técnico. A nivel de pensamiento estamos en una clara espiral regresiva desde hace tiempo. La palabra progreso es un comodín que connota de por sí algo positivo. Para mí es una palabra asquerosa, de la que debemos desconfiar cada vez que la escuchamos.

En términos generales la historia no es la historia de una mejora del hombre. Ahora estamos más bien en un proceso de autodestrucción de lo más humano que queda en el fondo de nosotros mismos. Esa humanidad, solo es salvada por unos pocos que como camaleones viven en la sociedad de consumo pero disfrutan en su comunidad inconfesable.

otra filosofía de vida

Pensar te permite otra forma de vida. El dejar de pensar te convierte en uno más. Un soldado del ejército de obreros mantenedores del capitalismo salvaje y descerebrado. ¡Tú mismo!